El aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor, junto con los cambios bruscos de temperatura, está provocando cada vez más estrés en plantas, especialmente en sistemas agrícolas expuestos a calor extremo. Este tipo de estrés térmico afecta directamente los procesos fisiológicos de los cultivos, reduciendo su crecimiento, rendimiento y calidad productiva. Preparar los cultivos para enfrentar estas condiciones no solo es una estrategia de adaptación al cambio climático, sino también una práctica esencial para mantener la sostenibilidad y rentabilidad del sistema agrícola.
Cuando una planta se expone a temperaturas superiores a su rango óptimo, el estrés en plantas por calor altera el equilibrio entre fotosíntesis y respiración, incrementa la pérdida de agua por transpiración y favorece la formación de compuestos reactivos que dañan las membranas celulares. Ante este escenario, el manejo agronómico debe centrarse en fortalecer la fisiología del cultivo antes, durante y después de los periodos de estrés térmico, para mejorar su resistencia y capacidad de recuperación.

¿Qué es el estrés térmico y cómo afecta a los cultivos?
El estrés térmico ocurre cuando la temperatura ambiental, del suelo o de los tejidos vegetales supera la capacidad de adaptación de la planta.
En condiciones de calor extremo, los estomas tienden a cerrar para evitar la pérdida excesiva de agua, lo que limita la entrada de CO? y reduce la fotosíntesis. Como consecuencias, disminuye la producción de carbohidratos necesarios para el crecimiento y el llenado de frutos.
Además, las altas temperaturas afectan la estabilidad de las proteínas y enzimas, interfieren con la absorción y asimilación de nutrientes, y aceleran los ciclos fenológicos, provocando floraciones irregulares, aborto floral y frutos de menor tamaño o calidad.
Estos efectos se traducen en pérdidas económicas significativas si no se toman medidas preventivas.

Estrategias agronómicas para preparar los cultivos
No existe una solución única, sino un conjunto de prácticas que, al combinarse, mejoran la tolerancia de las plantas de manera integral.
Manejo del suelo
Un suelo estructurado y con buena capacidad de retención de humedad actúa como un amortiguador térmico. La incorporación de materia orgánica mejora la aireación, la actividad microbiana y la disponibilidad de agua para la planta.
El uso de acolchados orgánicos o plásticos también contribuye a reducir la evaporación, estabilizar la temperatura del suelo y disminuir el estrés hídrico asociado al calor.
Nutrición
Un cultivo balanceado nutricionalmente responde mejor al estrés térmico.
Hay nutrientes que desempeñan un papel clave en la regulación estomática, integridad de las membranas celulares y el transporte de agua:
- Potasio
- Calcio
- Magnesio
Asimismo, una adecuada disponibilidad de micronutrientes favorece la actividad enzimática y los mecanismos antioxidantes de la planta.

Bioestimulantes como aliados frente al estrés térmico
Dentro de las herramientas disponibles para fortalecer la tolerancia de los cultivos al estrés térmico, los productos de origen orgánico han demostrado aportar beneficios fisiológicos cuando se utilizan de forma adecuada.
Compuesto de aminoácidos
Los aminoácidos actúan como precursores de proteínas, osmoprotectores y moléculas señalizadoras. En condiciones de altas temperaturas, su aplicación puede ayudar a la planta a ahorrar energía metabólica, ya que no necesita sintetizarlos desde cero.
Algunos aminoácidos, como la prolina y la glicina-betaína, contribuyen a la regulación osmótica y a la protección de las estructuras celulares, mejorando la tolerancia al calor y favoreciendo la recuperación posterior al estrés.

Extracto de algas marinas
Los extractos de algas marinas son reconocidos por su efecto bioestimulante. Contienen fitohormonas naturales, polisacáridos, minerales y compuestos antioxidantes que estimulan el desarrollo radicular, mejoran la eficiencia fotosintética y fortalecen la respuesta de la planta frente a condiciones adversas.
En escenarios de estrés térmico, estos extractos ayudan a mantener el crecimiento activo y a reducir los daños fisiológicos causados por el calor excesivo.
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Ácidos húmicos y ácidos fúlvicos
Los ácidos húmicos y fúlvicos desempeñan un papel fundamental en la mejora del suelo y en la nutrición vegetal. Los ácidos húmicos contribuyen a una mejor estructura del suelo, incrementan la capacidad de retención de agua y favorecen el desarrollo de raíces más extensas y funcionales.
Por su parte, los ácidos fúlvicos facilitan la absorción y movilidad de nutrientes dentro de la planta.

Micorrizas
Las micorrizas establecen una simbiosis beneficiosa con las raíces de las plantas, ampliando la superficie de absorción de agua y nutrientes. Bajo condiciones de estrés térmico, esta asociación mejora la eficiencia en la captación de fósforo y agua, lo que se traduce en plantas más vigorosas y con mayor capacidad de adaptación.
Además, las micorrizas influyen positivamente en la actividad biológica del suelo, fortaleciendo el sistema suelo-planta frente a condiciones extremas.
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Momento y forma de aplicación
Para que estas estrategias sean efectivas, el momento de aplicación es clave. La preparación contra el estrés térmico debe iniciarse antes de que ocurran los picos de temperatura, fortaleciendo la planta de manera preventiva. Las aplicaciones durante el estrés deben enfocarse en mantener la funcionalidad fisiológica, mientras que las aplicaciones posteriores ayudan a la recuperación del cultivo.
Siembra, trasplante, fortalecimiento del sistema radicular y desarrollo:
Aplicación en suelo de:
- Algas marinas
- Ácidos húmicos
- Micorrizas
Ya sea en sistema de riego o en drench al pie de la planta constituye una potente bioestimulación así como enmendador de suelo que maximiza el rendimiento y la resistencia de los cultivos ante estrés abiótico.
Esta mezcla sinérgica mejora la estructura del suelo, estimula el crecimiento radicular y aumenta la absorción de nutrientes, logrando un crecimiento continuo sin limitaciones por factores de estrés.

Desarrollo del cultivo, pre-floración y formación de fruto en condiciones adversas:
La aplicación foliar pre-floración es una de las etapas más críticas. El uso de aminoácidos mejora la fertilidad del polen y la calidad de la flor, mientras que el ácido fúlvico facilita la asimilación de nutrientes necesarios para ese gasto energético.
La aplicación conjunta o alterna de aminoácidos y ácido fúlvico es altamente beneficiosa, especialmente para potenciar el crecimiento, en conjunto con la fertilización estándar.
Los siguientes elementos forman compuestos quelatados que mejoran su absorción y función en la planta:
- Calcio
- Zinc
- Magnesio
- Cobre
- Hierro
- Manganeso
En el cuajado, engorde y maduración de frutos, los bioestimulantes ayudan a fijar el fruto, reduciendo la caída prematura, además de que aumentan el tamaño, peso y calidad organoléptica del fruto.

Conclusión
El estrés térmico es un desafío inevitable en la agricultura actual, pero sus efectos pueden mitigarse mediante una preparación adecuada de los cultivos. Un manejo integral que combine prácticas de suelo, agua y nutrición, junto con el de bioestimulantes y reguladores de crecimiento, permite fortalecer la fisiología vegetal y mejorar la resiliencia de los sistemas productivos.
Más allá de reaccionar ante el calor extremo, la agricultura puede ser más productiva y sostenible al mismo tiempo. la clave está en anticiparse, construyendo cultivos más equilibrados, eficientes y capaces de adaptarse a un entorno climático desafiante.
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Preguntas frecuentes
1. ¿Qué es el estrés térmico en las plantas?
El estrés térmico ocurre cuando la temperatura ambiental, del suelo o de los tejidos vegetales supera la capacidad de adaptación de la planta. Esto altera procesos fisiológicos como la fotosíntesis, la respiración y la absorción de nutrientes, afectando su crecimiento y productividad.
2. ¿Cómo afecta el calor extremo al rendimiento de los cultivos?
Las altas temperaturas pueden provocar cierre de estomas, menor fotosíntesis, daño celular, alteración en la absorción de nutrientes y aceleración de los ciclos de desarrollo. Como resultado, se pueden presentar floraciones irregulares, aborto floral y frutos más pequeños o de menor calidad.
3. ¿Qué prácticas ayudan a prevenir el estrés térmico en los cultivos?
Un manejo integral es clave. Esto incluye mejorar la estructura y humedad del suelo, mantener un balance nutricional adecuado (especialmente con potasio, calcio y magnesio) y utilizar bioestimulantes que fortalezcan la fisiología vegetal.
4. ¿Qué bioestimulantes ayudan a las plantas a tolerar el calor?
Diversos bioestimulantes contribuyen a mejorar la resistencia al estrés térmico, como aminoácidos, extractos de algas marinas, ácidos húmicos y fúlvicos, y micorrizas. Estos productos ayudan a proteger las estructuras celulares, mejorar la absorción de nutrientes y fortalecer el sistema radicular.
5. ¿Cuándo es mejor aplicar tratamientos contra el estrés térmico?
Lo más recomendable es actuar de forma preventiva, antes de los picos de temperatura. También pueden aplicarse durante el periodo de estrés para mantener la funcionalidad de la planta y después para favorecer su recuperación y desarrollo normal.